En Carriedo Legal hemos obtenido una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, que condena de forma conjunta al SERMAS y a su aseguradora SHAM (ahora Relyens Mutual Insurance) al pago de 340.000 euros (más intereses legales) a favor de la viuda y los tres hijos menores de un paciente fallecido por una infección necrotizante en pierna derecha no detectada a tiempo.
Un tratamiento previo fallido a base de antibióticos
El paciente es un varón de 44 años con antecedentes de diabetes, que comienza con eritemas en las piernas y es diagnosticado inicialmente con celulitis y escara necrótica. Finalmente fue derivado al servicio de urgencias del Hospital Universitario La Paz por su médico de cabecera, tras meses de seguimiento sin éxito de un ciclo inicial con tratamiento antibiótico. A pesar de que la sospecha clínica era fascitis necrotizante y constaba desde el ingreso, el hospital optó y continuó con un tratamiento de antibióticos que resultó insuficiente y sin mejoría.
Pese a la gravedad del cuadro, el Servicio de Cirugía Plástica del hospital mantuvo una aptitud de espera continua, apoyándose en pruebas de imagen y escalas analíticas (LRINEC) que arrojaban falsos negativos.
Una sospecha ignorada durante 12 días
A lo largo de casi dos semanas de ingreso, el paciente sufrió un dolor «desproporcionado» y un deterioro sistémico evidente, sin que se realizara la exploración quirúrgica que la lex artis exige ante la falta de respuesta a los antibióticos en un caso de tal naturaleza.
Necrosis que avanzaba por la extremidad y un enrojecimiento que derivó en shock séptico refractario con altas dosis de vasopresores, fracaso renal con dos reintervenciones más y una tercera con necesidad de amputación, con consecuentes complicaciones hemorrágicas posteriores, que requieren de una cuarta y última intervención, donde al día siguiente el paciente fatídicamente fallece.
El tribunal ha acogido íntegramente los argumentos periciales de nuestros dos especialistas en Cirugía Plástica y Medicina Interna, quienes corroboran el transcurso de tiempo desmesurado, una demora para la intervención quirúrgica del paciente y una relación de causalidad entre los síntomas evidentes y el resultado, que podría haber evitado la amputación de la pierna y posterior fallecimiento.
La clave del éxito: demostrar el abandono terapéutico del paciente
La clave de nuestra estrategia legal fue demostrar, a través de una sólida prueba pericial, que la mera sospecha diagnóstica de una infección necrotizante es eminentemente clínica y, por tanto, conlleva la indicación de tratamiento quirúrgico urgente e incluso agresivo. Logramos convencer a la Sala de:
- Un retraso evidente en la intervención quirúrgica. En el caso de tejidos necróticos, el antibiótico no hace efecto, siendo en estos casos la intervención quirúrgica inmediata la única solución eficaz. Mientras el paciente estaba ingresado, se demoró excesivamente intervenir, esperando hasta que el paciente mostrara en pruebas de imagen burbujas evidentes. Cuando decidieron la operación, ya era demasiado tarde, porque ya estaba grave, descompasado, en shock, y con una necrosis avanzada que abocó a la amputación.
- Demostramos que la escala LRINEC y el TAC no son infalibles de cara a una cirugía, más si los indicios clínicos del paciente son claros indicativos de gravedad.
- Ventana temporal. En el intervalo de tiempo, entre los días 18 y 21 de agosto, existió una ventana temporal clara donde una intervención habría salvado la vida del paciente e incluso evitado la amputación, según conclusiones periciales de los dos facultativos.
- Es un caso muy lacerante porque realmente se abandona al paciente. Una herida con necrosis necesita ser tratada con antibiótico, pero la intervención en quirófano es objetivamente necesaria para debridar.
- La falta de intervención quirúrgica inmediata, porque una infección necrotizante de partes blandas se trata en quirófano. Además, insistimos en que sobre el tejido necrótico no llega el antibiótico por falta de riego sanguíneo. En este caso se dejó pasar de una celulitis necrótica a fascitis necrotizante, y finalmente gangrena gaseosa con shock séptico y hemorrágico.
Justicia para la familia
La sentencia reconoce el incumplimiento de la lex artis y otorga una indemnización de 130.000 € para la viuda y 70.000 € para cada uno de los tres hijos menores, más los intereses legales.
Para el equipo de Carriedo Legal, lograr justicia y no rendirnos en casos tan dolorosos, de tal complejidad técnica y humana, y que se podían haber evitado, refuerza nuestra misión: asegurar que el sistema público de salud responda por sus errores y garantizar el respaldo que la familia necesita para seguir adelante.