La monitorización del parto es un proceso médico crucial que permite controlar al bebé en toda la fase del parto. Su objetivo principal es asegurar el bienestar del feto durante las horas previas y el transcurso del nacimiento. Sin embargo, una mala praxis en esta vigilancia puede derivar en graves negligencias médicas con consecuencias permanentes e irreversibles en numerosos casos para el niño.
Cuando vamos a ser padres y con todos los medios que existen actualmente en el sistema sanitario, nunca cuestionamos que puedan ocurrir este tipo de sucesos, pero desafortunadamente y por probabilidad, suceden más de lo que pensamos. En la práctica son numerosas las víctimas que acuden al despacho deshechas de dolor, y la primera pregunta que arrojan, es si es habitual no monitorizar de forma correcta al bebé.
Sin lugar a dudas, la monitorización del parto, y puntualizamos, “monitorización del parto correcta”, es una pauta estandarizada y un protocolo de cuidado obligatorio, que puede marcar la diferencia entre un nacimiento feliz, o una desgracia familiar de por vida.
Comprendiendo la negligencia médica: la clave está en el registro cardiotocográfico
¿Qué son los registros cardiotocográficos?
Los registros cardiotocográficos (CTG), que comúnmente se conocen como «monitores del parto» o «correas» (porque se utilizan unas bandas elásticas alrededor del abdomen de la madre para sujetar los sensores), son la herramienta esencial para esta vigilancia. Su función es doble:
- Cardio (frecuencia cardíaca fetal): que mide y registra las pulsaciones del
bebé, detectando si hay signos de sufrimiento o hipoxia (falta de oxígeno). - Toco (contracciones uterinas): que registra la intensidad, frecuencia y duración de las contracciones de la madre en el proceso de parto.
El CTG genera un gráfico que el equipo médico debe vigilar e interpretar de forma continua. La lectura correcta del registro cardiotocográfico es clave y determinante para tomar decisiones oportunas, como acelerar el parto o realizar una cesárea de emergencia. Una interpretación errónea o una falta de monitorización son las causas más frecuentes de negligencia médica en este ámbito.
El vínculo crítico a la hora de reclamar: interpretación deficiente y daño fetal
En el contexto de una negligencia médica por monitorización del parto, el problema no suele ser la máquina que monitoriza en sí, sino la intervención o acción humana del facultativo o equipo médico, porque puedan darse dos posibles situaciones fundamentales:
- Identificación tardía del sufrimiento fetal: el CTG puede mostrar patrones anormales (desaceleraciones, variabilidad reducida) que indican que el feto no está recibiendo suficiente oxígeno. La negligencia ocurre cuando el personal no reconoce estos signos a tiempo, o no actúa con la suficiente rapidez (por ejemplo, tardando en realizar la cesárea).
- Consecuencias devastadoras: la falta de oxígeno o hipoxia isquémica puede llevar a daños neurológicos graves e irreversibles, como la parálisis cerebral, encefalopatía neonatal o lesiones permanentes.
Ejemplos típicos de negligencia cardiotocográfica
Para que una reclamación prospere, es fundamental demostrar que la actuación del personal médico se desvió del protocolo o de la lex artis ad hoc (los estándares de la práctica médica).
Estos son algunos de los ejemplos más comunes de negligencia en la monitorización del parto que investigamos a nivel legal:
- La interpretación errónea de patrones preocupantes: el registro muestra desaceleraciones tardías o variables complejas (signos inequívocos de sufrimiento fetal y necesidad de intervención inmediata), pero el médico o matrona interpreta el trazado como «normal» o «meramente sospechoso», posponiendo una cesárea necesaria.
- Omisión o retraso en la prueba de estimulación: ante un CTG que ya es dudoso (sospechoso o patológico leve), se omite realizar una prueba complementaria clave como la estimulación fetal (vibración acústica o palpación) para comprobar la reacción del bebé, perdiendo un tiempo valioso.
- Falta de monitorización continua: se aplica una monitorización intermitente cuando el historial de la paciente o las condiciones del parto (por ejemplo, uso de oxitocina, meconio, gestación postérmino o prolongada) exigen una monitorización continua. Esto por tanto, impide detectar el inicio del sufrimiento fetal.
- Uso inadecuado de fármacos (oxitocina): se administra oxitocina para acelerar el parto sin una vigilancia rigurosa del CTG. El fármaco puede provocar hiperestimulación uterina, lo que reduce el flujo de oxígeno al feto, y si no se detecta inmediatamente en el monitor, puede causar hipoxia.
- Documentación deficiente o pérdida del registro CTG: El registro CTG es incompleto, ilegible o, lo que es peor, se pierde el trazado original, algo común en estos casos. Esto dificulta enormemente la demostración de la negligencia, aunque el daño ya esté presente. Sin embargo, ante una falta de medios probatorios, existe jurisprudencia actual que determina de forma clara que en caso de extravío o pérdida de los registros, se presume negligencia.
Para un abogado especialista, el registro cardiotocográfico es la prueba documental fundamental. Es una especie de «diario» o relato del parto que permite demostrar que el estándar de cuidado médico no se cumplió.
¿Cómo reclamar una negligencia por monitorización del parto?
Si sospechas que tu bebé ha sufrido un daño permanente debido a una negligencia médica durante el parto, el primer paso es buscar el asesoramiento legal especializado en este tipo de reclamaciones.
1. La recopilación de pruebas: el expediente médico es el mayor aliado
Desde el equipo legal vamos a centrar la investigación en obtener y analizar:El historial clínico completo: que incluye el expediente de embarazo, ingreso y, lo más importante, el trazado original del CTG.
Informes periciales médicos: donde un perito médico especializado debe analizar el CTG y el protocolo de actuación para confirmar que hubo un error de diagnóstico o una acción tardía que constituye una negligencia médica.
2. Vías de reclamación: elegir la mejor estrategia
En España, existen dos vías principales para reclamar por una negligencia médica en el parto:

La vía más habitual es la civil o contencioso-administrativa. En todo caso, como despacho referente, siempre guiaremos para elegir la estrategia que maximice la indemnización al objeto de cubrir las necesidades futuras y permanentes del menor afectado (tratamientos, terapias, cuidadores, adaptación del hogar, etc.).
3. El plazo de reclamación: actuar a tiempo
El tiempo para reclamar es limitado y varía según la vía:
- Por la vía contencioso-administrativa (sanidad pública): generalmente, un año desde la estabilización de las secuelas o desde que se produjo el daño (plazo que puede variar según la comunidad autónoma donde se reclame).
- Por la vía civil: el plazo generalmente suele ser de cinco años desde el momento en que se pudieron ejercitar las acciones legales, y de 1 año para reclamar a las aseguradoras (extracontractual).
Es fundamental actuar con celeridad. Un abogado especializado garantizará que no se agote el plazo y que la documentación se presente de forma impecable.
Por qué es necesario un abogado especializado en negligencias
Las reclamaciones por negligencia médica en la monitorización del parto son extremadamente complejas. Requieren:
- Por un lado, un conocimiento técnico exhaustivo, para entender la jerga médica y la correcta lectura del CTG, y la experiencia suficiente para que el proceso legal siga su cauce.
- Por otro lado, experiencia pericial: contar con una red de peritos médicos expertos que puedan avalar la negligencia.