Bajo nuestra dilatada experiencia, desde Carriedo Legal categorizamos y hemos preparado un listado de negligencias según el momento en que se producen, el contexto clínico y, fundamentalmente, por quién sufre el daño: la madre o el bebé.
En la primera entrega de esta serie de posts sobre las negligencias más frecuentes en el parto, analizamos cómo la falta de monitorización adecuada, y los errores en el diagnóstico de la posición fetal, son los primeros eslabones de una mala praxis médica.
Sin embargo, la complejidad en un paritorio y en el momento que se produce el parto, nos exige dar un paso más.
1. Intervenciones y decisiones críticas durante el expulsivo
Esta categoría contempla los fallos en la ejecución técnica y la toma de decisiones bajo presión que pueden comprometer la seguridad de ambos pacientes.
- Retraso en cesáreas urgentes: el incumplimiento de los tiempos de respuesta (normalmente y durante el alumbramiento, establecidos generalmente en un máximo de 30 minutos desde la decisión, según protocolo de la SEGO, Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia) ante una pérdida de bienestar fetal manifiesta.
- Uso traumático de instrumental. Por aplicación incorrecta, excesiva o innecesaria de fórceps o ventosas, provocando fracturas de cráneo, cefalohematomas o lesiones cerebrales por presión mecánica.
- Inducción errónea del parto: fallos en la planificación de la inducción o un manejo negligente de las fases del parto.
- Administración de fármacos. Errores en la dosificación de medicamentos, como la oxitocina sintética, que puede causar una hiperestimulación uterina peligrosa para el intercambio de oxígeno fetal.
2. Lesiones directas a la madre: secuelas y riesgos obstétricos
A menudo invisibilizadas, las lesiones maternas por mala praxis dejan secuelas físicas y psicológicas profundas:
- Rotura uterina: derivada de un diagnóstico tardío, un manejo inadecuado o la falta de prevención en pacientes de riesgo.
- Episiotomías e intervenciones perineales: realización de episiotomías innecesarias o desgarros mal suturados que provocan la aparición de fístulas o incontinencia permanente.
- Complicaciones hemorrágicas: hemorragias postparto no tratadas con la urgencia requerida por los protocolos médicos.
- Infecciones graves: cuadros de sepsis causados por falta de higiene o por la presencia de restos placentarios no extraídos tras el alumbramiento.
3. Lesiones al bebé: el impacto de la asfixia y el traumatismo
El recién nacido puede sufrir daños irreversibles si no se respeta la Lex Artis:
- Asfixia perinatal: evolución hacia una encefalopatía hipóxico-isquémica (EHI) debido a una hipoxia no resuelta a tiempo.
- Parálisis cerebral o braquial: causadas por tracción excesiva en maniobras de expulsivo (distocia de hombros) o mala manipulación del feto durante el alumbramiento.
- Síndrome de aspiración de meconio (SAM): el meconio es la primera materia fecal del bebé, y su aspiración puede causar la obstrucción de las vías respiratorias, o causar daño pulmonar severo. La negligencia se da cuando el equipo médico no interviene ante un posible líquido teñido, permitiendo que el bebé inhale estas partículas.
- Traumatismos físicos: lesiones en nervios o huesos que principalmente provocan fracturas de clavícula o húmero durante el proceso de extracción.
4. Atención postparto y comunicación
Hay que tener en cuenta que el deber de cuidado del equipo médico no finaliza con el nacimiento. La negligencia también se manifiesta tras el parto, en:
- Omisión de signos de alerta: cuando no se atienden síntomas evidentes de sufrimiento materno o fetal en las horas críticas tras el parto.
- Falta de escucha: cuando se ignoran las preocupaciones o el dolor referido por la madre.
- Errores en el seguimiento: por fallos en la administración de medicamentos postparto, o en la atención necesaria durante el puerperio inmediato.