En Carriedo Legal, como expertos en derecho obstétrico, observamos que la mayoría de las negligencias médicas durante este proceso no ocurren por falta de medios, sino por una errónea interpretación de las señales en un proceso como el parto, que a día de hoy está altamente monitorizado, y que puede ocasionar consecuencias tan graves como lesiones de por vida, o incluso la muerte del niño o de la madre.
El nacimiento de un niño es uno de los momentos más felices, pero cuando la praxis médica falla, se convierte en una tragedia fatídica que cambia el destino de cualquier familia que pase o haya tenido que pasar por este trance. La diferencia entre una complicación inevitable y una negligencia médica reside en la observancia y cumplimiento de los protocolos.
En esta serie de posts dedicados a las negligencias médicas que se pueden producir en el momento del parto y sus posibles riesgos o consecuencias, vamos a hacer una clasificación y categorización de las más frecuentes atendiendo al momento, contexto, o en quién se producen (en la madre o en el bebé).
El concepto de «pérdida de bienestar fetal»
Lo que comúnmente conocemos como «sufrimiento fetal» es técnicamente la pérdida de bienestar fetal. No es una enfermedad en sí misma, sino un estado en el que el bebé deja de recibir el aporte necesario de oxígeno (hipoxia) o nutrientes a través de la placenta.
El error clave aquí es el diagnóstico tardío. Un parto no es solo un proceso biológico; en el entorno hospitalario, es un proceso monitorizado mediante el Registro Cardiotocográfico (RCTG). La negligencia surge cuando el personal sanitario:
- No detecta patrones anómalos en la frecuencia cardíaca fetal.
- Ignora la presencia de meconio (indicador de estrés fetal).
- No actúa ante una acidosis fetal (acumulación excesiva de ácido en la sangre del feto como consecuencia principal de la falta de oxígeno).
La hipoxia neonatal y sus consecuencias
La falta de oxígeno es uno de los enemigos y riesgos principales en el paritorio. Si la monitorización fetal es inadecuada, la hipoxia puede derivar en una encefalopatía hipóxico-isquémica (EHI). Las lesiones cerebrales resultantes en muchos casos son permanentes, manifestándose parálisis cerebral o retrasos madurativos graves.
La jurisprudencia española en este sentido es clara: si el daño era evitable mediante una actuación diligente (como una cesárea a tiempo), existe responsabilidad legal.
La importancia del factor tiempo: la cesárea urgente
Uno de los supuestos más frecuentes de reclamación es el retraso injustificado en la realización de una cesárea. Existen protocolos estrictos (como los de la SEGO, Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia) que definen los tiempos de respuesta.
Cuando los signos de alarma son evidentes y el equipo médico opta por la «vía de los hechos» (esperar a que el parto progrese de forma natural a pesar del riesgo), la demora se puede convertir en negligencia.
En la segunda parte de este post mencionaremos los tipos de negligencias médicas por parto, con una clasificación de las más comunes.