Enfrentarse a las consecuencias de una negligencia médica es profundamente doloroso. Además de lidiar con el sufrimiento físico y emocional de una enfermedad agravada, de un diagnóstico erróneo o del fallecimiento de un familiar, podemos vernos obligados a emprender una batalla legal en un mundo totalmente ajeno: el de la responsabilidad sanitaria.
La decisión inicial sobre cómo reclamar por negligencia médica es muy personal y determinante. A veces, y con la intención de ahorrar tiempo o costes, recibimos casos en los que la víctima o sus familiares han intentado afrontar esta titánica tarea por su cuenta. Lamentablemente, hasta que llegan al despacho no han sido realmente conscientes de que la complejidad legal y la burocracia pueden ser abrumadoras, agotadoras y, finalmente, más costosas a largo plazo.
Quienes nos dedicamos a esta labor, sabemos que el camino está lleno de obstáculos y desafíos, y que la experiencia y el conocimiento jurídico lo es todo.
La reclamación por negligencia médica, ¿por qué deberías evitar hacerla por ti mismo?
El ámbito de la responsabilidad sanitaria es uno de los más técnicos y complejos dentro del sector legal. No sólo se trata solo de demostrar un daño, sino de establecer el nexo causal entre la actuación médica negligente y el perjuicio sufrido, una labor que requiere peritajes médicos muy específicos y cualificados.
Aquellos pacientes que optan por la autogestión a menudo se encuentran desbordados por:
- la recopilación y el análisis de la documentación y de un montón de papeles. Obtener y recopilar toda esta información, además de descifrar el historial clínico, es solo el principio del proceso. Un abogado experto va a tener muy claro qué documentos son cruciales y cómo solicitarlos para que sean válidos en un procedimiento.
- el desconocimiento de las vías procesales. Sobre cómo debemos iniciar el proceso, ¿por la vía civil, por la vía penal o la contencioso-administrativa? En este caso va a ser necesaria la representación legal para elegir el camino idóneo. Elegir la vía inadecuada nos puede suponer una pérdida de meses, o incluso que el caso prescriba.
- la negociación con las aseguradoras. Las entidades o las aseguradoras sanitarias cuentan con equipos legales especializados muy potentes cuyo único objetivo es eludir responsabilidades o minimizar la indemnización.
La estrategia legal: la vía más ágil y a la larga, más rentable
En principio, la mejor opción para reclamar es, sin duda, la contratación de un despacho de abogados expertos en negligencias médicas y defensa. Su intervención no solo nos aporta seguridad y respaldo jurídico, sino que se convierte en la herramienta más eficiente para maximizar la indemnización y minimizar los tiempos de espera.
Un abogado especializado va a diseñar una estrategia legal personalizada desde el primer momento del proceso, basándose en dos preguntas fundamentales:
- ¿Dónde fuiste atendido? Si la atención fue en la sanidad pública (Seguridad Social), para las reclamaciones por negligencia médica es necesario comprobar la responsabilidad; si se presenta por la vía contencioso-administrativa, buscando la responsabilidad patrimonial de la Administración, o alternativamente contra la aseguradora del hospital. Si fue en un centro o en una clínica privada, la vía más probable será la civil (responsabilidad contractual o extracontractual) o, en algunos casos, analizando la severidad de los daños, se podrá ir por la penal.
- También debemos analizar la naturaleza del daño y la gravedad de la mala praxis, ya que esto va a definir no sólo la cuantía, sino también la posibilidad de buscar y lograr un acuerdo extrajudicial.
La clave del éxito: evitar la vía judicial en la medida de lo posible
Cuando la opción es viable, el abogado experto va a hacer todo lo posible por evitar la vía judicial si existe una opción más rápida y beneficiosa para el paciente. Un proceso judicial puede prolongarse durante meses y a veces hasta años.
La mejor estrategia se centra en una negociación extrajudicial bien fundamentada y argumentada. Un abogado va a presentar una reclamación inicial sólida, respaldada por informes periciales de primer nivel, lo que obliga a la parte contraria (la aseguradora o la Administración) a tomar el caso en serio y a ofrecer una indemnización justa sin necesidad de llegar a juicio. Este enfoque no solo es más rápido, sino que a menudo resulta más rentable, ya que reduce los costes emocionales, el desgaste y la incertidumbre del proceso, asociado a largos litigios.
La elección de la vía legal y de un despacho con experiencia te garantizará que cada uno de los pasos a dar serán los correctos.